jueves, 6 de febrero de 2014


Mi risa, esa que tanto dices que te gusta, o te gustaba... Esa puta carcajada está deseando follarte, está deseando que espabiles, salir en forma de grito en medio de un polvo, en forma de tu nombre en el momento que me corra y te clave las uñas por la espalda, en el que mis dedos estén perdidos por tu pelo... O por tu risa, esa que tanto me gusta, o me gustaba... porque ya ni me acuerdo de como me hacía temblar-

Hasta los huevos de luchar contra el no poder tenerte cerca

Cuánto más fácil es... Lo convertimos en más complicado. Cuando creemos que no nos va a costar nada acabar pegados, es cuando más nos toca esforzarnos rebajándonos,cediendo... y ninguno de los dos lo hacemos, y ninguno de los dos repetimos por muchas ganas que tengamos de volver a vernos. Conseguimos que sigan luchando, siguen luchando nuestro orgullo contra nuestras ganas, y orgullo gana, no para de ganar... pero cuando pierda orgullo, que perderá, será porque mis ganas se van.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tengo tropecientos besos helados guardados para tus labios, reservados para tu pecho.

Tu puta mirada a cada instante, tus putos nervios al verme bailar, la puta tensión sexual y mis putas ganas de desnudarte. Los putos sueños, tu puta cama, los putos besos que me diste. Tus putas ganas y más las mías cuando nos cruzamos. Las putas paranoias pensando que me vas a volver a secuestrar en tu colchón. Mis putas ganas de verte, mis putas ganas de follarte, mis jodidas putas ganas de que te pongas aún más nervioso al verme bailar.

martes, 17 de diciembre de 2013

Esta sala de espera sin esperanza...

Tus manos pasaron a formar parte de mi cuerpo totalmente, se habían fundido en él con tanto calor. Esa noche había promoción en mis bragas por apertura, pero sólo para ti. Y tu mirada marrón se volcó en mis ojos en el momento preciso que echaba un suspiro al cielo y al infierno al mismo tiempo. Las ganas de morderte esos labios y tu sonrisa al segundo de intentarlo.

No estoy para nadie, no estoy en tu piel, ya no estoy para engancharme.

Cuando nos veíamos no había mañana en tu cama, igual pasábamos 5 días seguidos sin salir de debajo de tus sábanas. No nos queríamos nada, pero nos tocábamos todo. Hasta que caímos los dos y las noches casuales que nos pillaban desprevenidos al principio, luego nos pillaban con rutina y a mi con más ganas. Y te esfumaste sin dejar rastro de tu olor, dejándome sin polvos mágicos que me hacían volar (pero más mágicos eran los que me echabas), dejándome sin pólvora para incendiarte otra vez, a ti yo, y los dos a tu colchón.