martes, 17 de diciembre de 2013

No estoy para nadie, no estoy en tu piel, ya no estoy para engancharme.

Cuando nos veíamos no había mañana en tu cama, igual pasábamos 5 días seguidos sin salir de debajo de tus sábanas. No nos queríamos nada, pero nos tocábamos todo. Hasta que caímos los dos y las noches casuales que nos pillaban desprevenidos al principio, luego nos pillaban con rutina y a mi con más ganas. Y te esfumaste sin dejar rastro de tu olor, dejándome sin polvos mágicos que me hacían volar (pero más mágicos eran los que me echabas), dejándome sin pólvora para incendiarte otra vez, a ti yo, y los dos a tu colchón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario