viernes, 9 de marzo de 2012
jueves, 8 de marzo de 2012
Me suplicas que lo apague.
Que no son horas de fumar en la cama, en esa en la que me confesaste que te tienes miedo de las luces y de que te deje caer. Fui cosiéndote a mi clavicular...

Y ahora voy tapando espejos, llenándome de amuletos, comprometiéndome a no mirar atrás, a no esconderme detrás de una vieja gloria, la que no existe, que no estás.
Y ahora voy tapando espejos, llenándome de amuletos, comprometiéndome a no mirar atrás, a no esconderme detrás de una vieja gloria, la que no existe, que no estás.
jueves, 1 de marzo de 2012
Envuelta en el vestido que me arrancarás esta noche.
Era un chico moreno, alto y atractivo hasta la obscenidad que, a diferencia del resto, tenía un encanto natural. Él mismo era consciente del efecto que provocaba en las mujeres y le gustaba sacar partido de ello. Siempre me solía decir: si tu me hicieras caso, renunciaría a todas estas mujeres. Naturalmente esta frase contenía tanta verdad como la afirmación: En el Polo Sur hay elefantes rosas.
Pero una parte de mi deseaba que fuera verdad. Y otra parte de mi, verle, pasear delante suya con garbo sonriendo triunfalmente y, juntos por la noche, jugar de manera salvaje entre las sábanas. Durante horas. Hasta que el director del hotel aporreara la puerta porque un grupo de rock que se alojaba al lado se quejaba del ruido.
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