jueves, 8 de marzo de 2012

Me suplicas que lo apague.

Que no son horas de fumar en la cama, en esa en la que me confesaste que te tienes miedo de las luces y de que te deje caer. Fui cosiéndote a mi clavicular... 

Y ahora voy tapando espejos, llenándome de amuletos, comprometiéndome a no mirar atrás, a no esconderme detrás de una vieja gloria, la que no existe, que no estás.

jueves, 1 de marzo de 2012

Envuelta en el vestido que me arrancarás esta noche.

Era un chico moreno, alto y atractivo hasta la obscenidad que, a diferencia del resto, tenía un encanto natural. Él mismo era consciente del efecto que provocaba en las mujeres y le gustaba sacar partido de ello. Siempre me solía decir: si tu me hicieras caso, renunciaría a todas estas mujeres. Naturalmente esta frase contenía tanta verdad como la afirmación: En el Polo Sur hay elefantes rosas.
Pero una parte de mi deseaba que fuera verdad. Y otra parte de mi, verle, pasear delante suya con garbo sonriendo triunfalmente y, juntos por la noche, jugar de manera salvaje entre las sábanas. Durante horas. Hasta que el director del hotel aporreara la puerta porque un grupo de rock que se alojaba al lado se quejaba del ruido.

jueves, 23 de febrero de 2012

Increíblemente cierto, chico increíble

No no existen chicos perfectos, chicos de acero que hagan chillar en la cama... No existes tú, ni tú imagen barata que he creado en mi cabeza. Y se que cuando me de cuenta será tarde para estudiar las funciones verbales que podíamos utilizar juntos, el significado de la palabra, de la lujuria, del amor, de la pasión... Si, es muy penoso que esté estudiando lengua utilizándote a ti y es que me muero de ganas de que me ayudes con la práctica. No deben existir chicos de acero que hagan chillar en la cama pero, ¿qué tal si pruebo contigo?

miércoles, 22 de febrero de 2012

eeeehhhh

                                                    Si vas a morir, que sea del gusto.

martes, 21 de febrero de 2012

oye, me pones y listo.

Te aviso. Soy bastante peligrosa en cuanto a los sentimientos. Un día puedo hacerte feliz y al siguiente mandarte a la mierda. Así de fácil. Caí en muchas trampas hace tiempo. Pero he aprendido sus reglas y ahora soy yo la dueña, la que domina y tú el dominado. Y me siento genial siéndolo. Así de fácil y de difícil a la vez. Por eso, te aviso, puedo hacer cosas que nunca creerías que alguien fuese capaz de hacerlas. Pero yo ya no me dejo vencer tan fácilmente por aquellas trampas que me lanzaron al vacío alguna vez. Sabes de sobra que consigo todo lo que me proponga. Así que, no me digas que no te avisé en algún momento y ahora, quiéreme si tienes tantos huevos.