viernes, 9 de diciembre de 2011


Sé los segundos exactos que trascurren desde que amanece hasta que me besas, son siete, igual que las noches que hemos conquistado a base de mantas y almohadas. También sé el momento justo en el que vas a abrazarme y las milésimas que tardaré en decirte que te quiero. Sé como saben una décima parte de tus sonrisas, aún me queda mucho por explorar. Tardas dos segundos en estremecerte cuando te rozo la espalda y menos de medio en cambiar la forma de mirarme. El momento justo en el que empezar a quitarnos la ropa me lo sé de sobra y las veces que hemos cambiado la forma de vernos son incontables. De hueso y de metal también vive un corazón y con chupachups de manzana y chicle todo se ve diferente. Si vivimos en tu cama el frío nunca nos llega, si hace calor le hacemos la competencia al sol y nos regalamos un par de horas. Porque ya sabes, a base de champán, chocolate, colchones y chimeneas vive la gente más feliz y nosotros somos los más felices del mundo, sobretodo yo, porque ya ha amanecido y sólo me queda contar hasta siete...

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