Se busca un corazón capaz de aguantar mis cambios de humor. Capaz de desenredarme el alma. Que aborrezca el rosa, las nuevas tecnologías y los paraguas. Que nunca grite ni hable bajito, y que sepa frenar el frío. Que siempre vuelva, aunque nos tengamos que volver locos. Que sepa dar besos, que siempre dé besos.
Y sobretodo que no se convierta en humo, después de unas cuantas caladas.

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